Nunca vuelve quien se fué. Aunque regrese.
(via juliablow)



Déjame sentir la punta de tus dedos otra vez sobre mi espalda, empujándome, cuando todo esté oscuro, cuando todo esté perdido.
Roberto Bolaño, Musa (via hastalaraiz)

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba: Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente. Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas. En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción. Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas. Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises. Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó. La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.
Kafka. El silencio de las sirenas.  (via humanoxdemasiadoxhumano)

(via greys-reina)




muerteruidosa:

TAXI DRIVER

muerteruidosa:

TAXI DRIVER


scintillative:

aleirba-g:

ohhhh me encantA

Fave!

scintillative:

aleirba-g:

ohhhh me encantA

Fave!

(via peaceandgree)


Yo me había pasado toda la vida diciendo adiós. Carajo. Toda la vida diciendo adiós. ¿Qué ocurría conmigo? Después de tanta despedida, ¿qué había dejado yo? Y en mí, ¿qué había quedado?
Galeano (via hachedesilencio)

(via hachedesilencio)


hockpock:

qualiachameleon:

rocketumbl:

Theo Jansen  Strandbeest

Side note: These don’t have motors. They’re completely momentum/wind-powered and literally just wander around beaches unsupervised like giant abstract monsters.

these are both amazing and COMPLETELY TERRIFYING

(via thebluepandora)


Ahí sentado bebiendo consideré la idea del suicidio, pero sentí un extraño cariño por mi cuerpo, por mi vida. A pesar de sus cicatrices y marcas, me pertenecían.
Charles Bukowsky- La senda del perdedor.  (via hachedesilencio)

(via hachedesilencio)


instagram:

Local Lens: Reflections of Singapore’s Changing Cityscape

To see more of Singapore’s diverse architecture through the lens of a local, follow @_yafiqyusman_ on Instagram.

“The places I can go are limited,” says Instagrammer Yafiq Yusman (@_yafiqyusman_) of his tiny island-nation home of Singapore, “but the photo possibilities are limitless.”

Yafiq, who studied architecture in college, enjoys capturing Singapore’s rapidly evolving urban landscape through puddles left by the city’s tropical climate. “Singapore is a modernized country, but there are still places where you can see the olden days,” says Yafiq. “The alleys in Little India, China Town and Boat Quay are a few of my favorite spots and great for puddle shots.”

For more modern photo opportunities, Yafiq favors Raffles Place, a square surrounded by the city’s tallest buildings. And for those seeking respite from Singapore’s fast-paced metropolis, he suggests tracking down a hidden reserve called Punggol Beach. “The best time to visit is during the sunset. It’s beautiful.”